Diccionario

Arcilla roja

La más común de las arcillas, se utiliza por sí sola para componer el cuerpo cerámico y también como materia prima para los vidriados. Los colores característicos, que pueden ir desde amarillento anaranjado hasta marrones rojizos, son consecuencia sobre todo de la cantidad de hierro que contienen, entre el 5-8%, pero también influyen otros óxidos como el TiO2, que suele encontrarse como traza y en cantidad hasta el 1% y aumenta el brillo del rojo, o el CaO, que puede encontrarse en gran proporción y tiene el efecto de blanquear los colores, produciendo tonos más anaranjados y rosáceos.

Son arcillas de elevada plasticidad que, cuando tienen cierta cantidad de cuarzo en su composición, son muy adecuadas para el torno. Suelen vitrificar alrededor de los 1200ºC por lo que su temperatura máxima de cocción no suele pasar de los 1100ºC. También es corriente mezclarlas con otras arcillas en busca de una pasta cerámica con determinadas características.  

Arena

Cuarzo molido de forma natural. La composición de la arena varía desde la sílice pura a una mezcla de sílice con compuestos de calcio (conchas marinas), arcilla y sales solubles. También, con frecuencia, incluye trazas colorantes de hierro y manganeso o de otros minerales como el óxido de titanio o el silicato de circonio. Las especies más puras se usan como chamota en la composición de pastas, y las más impuras pueden producir texturas interesantes.  

Átomo

El átomo es la partícula más pequeña de un elemento químico y muy rara vez se hallan individualmente, sino que suelen encontrarse en diversos estados de agregación, ya sea como moléculas, por ejemplo en los gases, o formando diversas estructuras complejas. Los átomos tienen, a su vez, estructura ya que están constituidos por electrones, protones y neutrones. Los protones y neutrones forman el núcleo atómico, que contiene la práctica totalidad del peso atómico pero representa un porcentaje muy pequeño de su volumen. Los electrones, en cambio, representan un porcentaje muy pequeño del peso pero rodean el núcleo y constituyen casi todo el volumen atómico. Los electrones y los protones tienen carga eléctrica pero los neutrones no. El número de protones que contiene cada núcleo atómico especifica completamente qué elemento químico es, así, por ejemplo, cualquier átomo de hierro tiene 26 protones. Sin embargo, la cantidad de neutrones no es constante y los átomos de un mismo elemento con diferente número de neutrones se llaman isótopos. El número de electrones tampoco es necesariamente idéntico ya que los átomos pueden ganar o perder electrones al combinarse químicamente con otros átomos, y no por ello pierden su identidad atómica. Casi toda la variedad de fenómenos que vemos a nuestro alrededor, tanto la diversidad de la naturaleza, como la variedad de avances que ha hecho posibles la tecnología, se explican precisamente a partir del intercambio de electrones que se da entre los átomos.

La tabla periódica de los elementos ayuda a entender las diferentes características de los elementos, así como las relaciones periódicas que existen entre ellos. Los elementos de la primera columna de la tabla periódica son los elementos alcalinos y en cerámica se caracterizan por tener un fuerte carácter fundente (Li, Na y K), los elementos de la segunda columna se denominan alcalinotérreos y también son fundentes, aunque no tan potentes como los alcalinos (Mg, Ca, Sr, Ba). En las siguientes columnas se encuentran los metales de transición que en cerámica suelen actuar como colorantes y opacificantes (Ti, V, Cr, Mn, Fe, Co, Ni, Cu, Zr, Cd). Otros elementos de uso común en cerámica son: Zn, B, Al, Si, Se, Sn, Sb y Pb.

Los fenómenos atómicos y subatómicos se escapan a las teorías de la física clásica, que es la física del sentido común porque plantea teorías más o menos razonables para cualquiera que sea capaz de hacer el esfuerzo de comprenderlas, y la fenomenología de las cosas tan pequeñas como los átomos se describe en la física cuántica, cuyas implicaciones han hecho creer a muchos grandes científicos que no es una explicación razonable.