Diccionario

Cuarzo

SiO2, sílice. Es la denominación de la principal variedad cristalina de la sílice y también de cierta roca de color lechoso con la misma composición química. Ambas se utilizan como fuente del cuarzo que se usa pulverizado en la composición de pastas y vidriados. También es el nombre de la fase principal de la sílice (las otras dos con importancia en cerámica son la cristobalita y la tridimita).
La sílice es parte importante en la composición de pastas y vidriados siendo, en el caso de estos últimos, la parte principal. En las pastas, a veces se introduce el cuarzo como arena de grano más grueso que el polvo que se utiliza para componer los vidriados, en ese caso, sirve como chamota.  

Defloculación

La acción de dispersar las finas partículas de arcilla cuando están en suspensión en agua (barbotina), que tiene el efecto de aumentar sensiblemente la fluidez de la barbotina, se conoce como defloculación. Para lograr este efecto se emplean ciertas sustancias conocidas como defloculantes, entre los cuales los más conocidos son el silicato sódico, Na2SiO3, y el carbonato sódico, Na2CO3.

El uso de barbotinas defloculadas es muy común en la preparación de pastas para colados en moldes de escayola ya que es necesario lograr una pasta que muestre gran fluidez pero manteniendo una densidad relativamente alta. El hecho es que por simple adición de agua a una pasta cerámica podemos lograr una barbotina tan fluida como queramos, sin embargo, cuanto mayor sea la cantidad de agua añadida menor será la densidad de la barbotina. En la práctica, una barbotina fluida solo por adiciones de agua no es adecuada para la elaboración de piezas por colado en moldes de escayola y para lograr una barbotina suficientemente fluida y, al mismo tiempo, con una densidad suficientemente elevada, es necesario el uso de defloculantes. Como referencia, una buena barbotina para colado debe tener una fluidez alrededor de tres veces la del agua y una densidad cercana a 1,7g/cm3.

La acción de los defloculantes se debe a su efecto sobre el potencial eléctrico de las partículas de arcilla. Éstas, debido a efectos de carga superficial, tienden a agruparse en grupos de partículas denominados flóculos pero, al añadir un defloculante, cambian las cargas superficiales de manera que las partículas en lugar de agruparse se repelen y se dispersan produciendo el efecto macroscópico de incrementar la fluidez de la dispersión. Para que haya defloculación es imprescindible cierta cantidad de agua, ya que los defloculantes hacen su efecto como iones disueltos en el agua. Por otra parte, el tamaño de partícula también es bastante importante en la efectividad de la defloculación y ésta es mucho más efectiva cuanto menor es el tamaño de partícula. También indicar que no todas las arcillas son igualmente válidas para deflocular, independientemente del tamaño de partícula, puesto que si ya tienen iones de sodio asociados a las partículas de arcilla es difícil mejorar su fluidez mediante defloculantes.

El efecto del carbonato de sodio y el silicato de sodio como defloculantes no es equivalente, ya que tienen efectos diferentes sobre la carga superficial. Normalmente se consiguen mejores propiedades utilizando una combinación de ambos defloculantes en lugar de utilizar uno solo de los dos, sin embargo, cada pasta es diferente y solo mediante ensayos se puede averiguar la proporción adecuada en cada caso. Además, en general, la proporción adecuada de defloculante es bastante pequeña, en torno al 0,3% en total respecto al peso en seco de la pasta y no conviene excederse en la cantidad ya que sería perjudicial para el resultado, por ello hay que insistir en hacer pruebas para averiguar la cantidad necesaria de defloculante.  

Defloculante

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